¿Cómo puede una serie traspasar la pantalla de una forma tan moral?
Sky Rojo, para personas sensibles, es de esas series para ver una vez y no más, ya que llega demasiado hondo, derrumba barreras, abre la mente y hace noche en la conciencia.
No se trata de personajes sin alma o sin historia, de capítulos vacíos, sino que por el contrario te hace odiar con cada poro de tu piel a algunas figuras, te hace dudar hasta de los buenos, te hace dar un golpe en la mesa y querer cambiar el rumbo.
Coral, Wendy y Gina forman el equipo perfecto. La locura, la valentía y el optimismo hace que este grupo sea tan fuerte como para no temer al fracaso, como para no querer sólo salvar su vida, sino que también pretenden acabar con aquello que las hundió a ellas y a otras tantas personas.
La serie hace un repaso del modo en que cada una de ellas terminó en el Club Las Novias, la forma en que la supervivencia hace que se tomen decisiones cuestionables.
Coral es retratada como la mujer maltratada que en su intento de huida se encontró con una salida que en lugar de dar al exterior la hizo bajar aún más en el mundo de los golpes, vejaciones y sumisión. Pero en el trasfondo de su historia se puede apreciar que realmente no era una huida, pues lo que pretendía era autocastigarse por un crimen que cometió contra alguien inocente, algo de lo que está tan arrepentida como para drogarse día si y día también bajo una realidad llena de abusos.
Wendy es una mujer impulsiva que se mueve por amor, capaz de prostituirse en su lucha por conseguir un buen futuro junto a su amada. Así, manda todo el dinero que tiene a su novia, en la que confía ciegamente, la cual la deja y se queda con sus ahorros, dejándola atrapada en el club mientras ella obtiene su sueño que tanto ansiaba a costa de la vida de la joven. De esta manera, Wendy no tiene nada que perder, sin nadie a quien querer solo la quedan sus dos amigas, por las que pelea sin descanso durante todos los capítulos, pues ahora son su auténtica familia. Bajo mi punto de vista es el personaje que más sufre, pues aunque eligió meterse a este trabajo, no creo que se pueda considerar una elección si es provocada por la desesperación de vivir mejor. Además, dentro del club es sometida a la violación de Christian, pero fuera también es agredida por otros hombres que utilizan su posición de superioridad a través de la violencia o las drogas para aprovecharse de ella.
Gina, por su parte, muestra la realidad de miles de mujeres cuyo origen es desfavorable, en países donde son engañadas haciéndolas crees que van a conseguir un buen trabajo cuando en verdad son secuestradas para ser prostituidas, en realidades donde no pueden confiar ni en sus propias familias, pues en muchos casos son ellos mismos quienes las venden para obtener beneficio. Asimismo, es un personaje enternecedor que ni si quiera busca su libertad, sino que quiere la de su bebé, llenando así al grupo de positivismo.
Las tres juntas son un torbellino de emociones que consiguen que el espectador vibre de emoción en cada plan que organizan, aunque demuestren que no es cuestión de suerte, pues son las personas con recursos las que ganan los asaltos.
En cuanto a los personajes masculinos, todo mi odio se lo lleva Christian, pues es un actor tan bueno que hace que llegues a despreciarle como para querer que en cada escena de peligro sea él quien se lleve la peor parte. Aunque la relación con su madre es como la de cualquier hijo, es notable que está trastornado por los numerosos traumas y las drogas que toma, por lo que el papel de persona responsable debería ser ocupado por su hermano Moisés, quien hace de esta figura en ciertos momentos de lucidez, pero carece de esta perspectiva en otros tantos.
Moisés mantiene una relación tóxica con Coral, lo que hace pensar hasta el último segundo que le hará cambiar de bando, pero es sometido a tanta presión que pierde el poco control que tiene, atacando a lo único que en algún momento había amado, y haciendo que incluso se vea más conexión entre Romeo y Coral, que entre el proxeneta y la prostituta, como se hacían llamar en su particular historia de amor.
En este sentido, Romeo es querido y odiado a partes iguales, pues comienza siendo el villano frío y despiadado, el cruel creador del Club Las Novias, pero con el paso de los capítulos se hace visible su química con Coral, tanto que incluso en la escena en la que ella es atrapada y se besan, el público puede llegar a pensar en el sometimiento de ella para lograr la libertad de sus amigas y la salvación de su propia vida, pero un villano, por mucho carisma que presente, no deja de ser un villano. Así, al mismo tiempo que se observa el acercamiento entre ambos, también se ven los engaños, estafas, asesinatos, secuestros y violaciones que éste realiza para mantener su negocio intacto, para que las chicas se queden en el secuestro gracias al miedo que infunde en ellas.
Múltiples son las escenas que provocan que la audiencia sienta a través de la pantalla: la pelea inicial entre Romeo y las chicas, el momento de la piscina con las protagonistas aterradas y la calma de sus captores, los desfases de Coral, las violaciones de Christian tanto a Wendy como a su compañero, el enterramiento en cemento del coche, el abuso del ferretero también a Wendy, etc. Pero para mi, el plano más crítico fue la última discusión entre Moisés y Coral, dejándola a ella sin un ojo y a ambos con ganas de venganza.
El cauce que la serie debería seguir, bajo mi punto de vista. además de la trama de las mujeres que se quedaron secuestradas, en el reencuentro entre Wendy y su novia, que ella vea en lo que la convirtió con sus engaños; la felicidad de Gina con su hijo, pero sobre todo las represalias de Coral contra Moisés por el daño que le hicieron en ese club, pues ni si quiera con sus buenos recuerdos se puede compensar todo lo que la hizo al final. Además, Romeo querrá recuperar su dinero a toda costa, por eso el ferretero, a pesar de haber sido igual que los demás en su momento, con los ojos abiertos ahora podría unirse al bando de las chicas y colaborar en que recuperen la vida que se merecen.
Sky Rojo es una serie sin precedentes, una historia contada desde el interior de algo tan extendido como son los prostíbulos, un abuso tan común y normalizado que ni si quiera se cuestiona. No hasta ahora.
[Álex Pina & Esther Martínez Lobato]
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