Existe tanta crueldad en este mundo...
Tantas vidas arrebatas por planes fuera de su alcance...
Tanta impotencia...
¿Es realmente un juego disparatado? ¿O es una forma de gobernar y someter mediante miedo?
Battle Royale es un libro impactante, una trama que traspasa las páginas y unos personajes que remueven sentimientos, pero sobre todo es un juego.
De nada sirve pensar en la locura que supone, en las vidas que se lleva a su paso año tras año y en las consecuencias que tiene, pues en el Estado Totalitario en el que se desarrolla es llevado hasta el punto en el que se ha normalizado.
Al comienzo de la historia todo gira en torno a presentar a los personajes que irán siendo asesinados a lo largo de las páginas, aunque es obvio que muchos de ellos no causan sentimientos de tristeza debido a sus comportamientos, también se debe resaltar el impacto que supone ver el desarrollo de una masacre como esa, pues incluso el protagonista cambia sus ideas, ya que al inicio ve a todos incapaces de matar, pero conforme avanzan las horas hasta él teme por su vida si se encuentra con ellos.
En cuanto a momentos que resaltar, debo decir que el autobús es uno de los que marcan. Los estudiantes caen uno a uno dormidos presas del Gobierno, pero uno de ellos sabe de lo que se trata e intenta impedirlo rompiendo una de las ventanas, lo cual nos deja entrever qué es lo que ocurre con él, por qué es el único que sabe qué hacer. Así, su experiencia desde un principio se convierte en un elemento clave para la supervivencia del protagonista y su amiga, aunque bien es cierto que al final él no lo logra debido precisamente a ese apoyo que proporciona.
Respecto a esto, aunque estaba claro que el protagonista escaparía debido a su rol, es cierto que un final alternativo en el que Shogo consiguiese la libertad a cambio de la traición, revelando así que siempre usó la misma estrategia que en la edición anterior, habría proporcionado un remate épico para una lectura llena de violencia y sangre.
Por otra parte, aunque Kazuo era un psicópata de manual, su visión fría y despiadada resulta interesante como parte de la acción, pues esa personalidad junto a un arma tan fuerte como una ametralladora solo puede tener un efecto. Así, aunque su sola presencia pone nervioso al lector, también provoca que cuando todos se ven inmersos en la isla y con un solo ganador, él sea la apuesta segura.
La escena más aterradora bajo mi punto de vista es la del faro. Un grupo de amigas que ha conseguido avanzar gracias a su unión, el cual incluso se ve lo suficientemente fuerte como para enfrentarse al mayor enemigo, en este caso Kazuo, con un desenlace terrible debido a la presión a la que es sometido. Durante todo el libro te preguntas por qué no todos cooperan con sus compañeros de confianza, por qué se dejan llevar por el miedo sin razonar, y esta parte da la respuesta a estas cuestiones.
En cuanto a personajes destacables, Shinji consigue ser un líder nato, un superviviente cuya inteligencia le permite desenmascarar el juego. En este sentido, me parece muy contradictorio que explique a su amigo su plan maestro sin miramientos, aun sabiendo que se encuentran bajo vigilancia y que éste probablemente ni si quiera lo entendería, haciendo así que se desarme su proyecto a causa de su propia torpeza.
En conclusión, aunque Battle Royale es mucho más impactante de lo que imaginé cuando lo elegí, también es cierto que consigue hacer reflexionar a aquel que lo lee, por lo que realmente es significativo. Si esto sucediera en la vida real probablemente lo tildaríamos de barbaridad, pero si se observa el trasfondo donde se pretende generar desconfianza, quizá entenderíamos un poco más las decisiones de los propios superiores.
¿Quién no ha tenido problemas alguna vez con sus compañeros? ¿Quién no ha deseado estar únicamente con un grupo de personas en clase? ¿Quién no ha ansiado ser el mejor, el ganador?
Pero... ¿La supervivencia lo justifica todo?
[Koushun Takami]
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